En realidad, el importante evento se llamaría Monegros Desert Festival, por aquello del desierto homónimo situado en Huesca donde tiene lugar. Pero parece estar claro que la música electrónica no se va a librar jamás del estigma que se le ha grabado a fuego de cara a toda la sociedad: las drogas. Culpa en buena parte de los descerebrados que montaban carpas por Valencia hace ya la friolera de 15 años, donde dealers y promotores eran una misma cosa, y que creían en la "propaganda inversa", pero por algún motivo no interesa, ni aún hoy en día, curar la imagen de un género musical diferente, minoritario y difícil de entender pero en mi opinión tan decente como otro cualquiera. Ese algún motivo no está claro cuál es, pero puede atribuirse, creo yo, a la corriente de antifrikismo dominante (desprecio por todo lo que se salga del mainstream comercial, tanto en música como en otras artes, algún día de éstos me explayaré con esto), al cierre de filas de los músicos que se autoproclaman "verdaderos" y la cobertura que se les da por defecto y por decreto, o simplemente, al capricho de los medios de comunicación que de vez en cuando se sienten con ganas de hacerse los paladines del esplendor social, a costa de quien les da la gana.
En uno de estos últimos, una cadena de radio tan basada en la calidad como Onda Cero, emitieron el pasado lunes una revista cultural de las de por la tarde. Van repasando todos los eventos de la semana, hasta que llegan al Monegros. Y de los dos minutos que ocupa el reportaje, sólo una breve mención a la cantidad de público (más de 40 mil personas) y a uno de los conjuntos asistentes (The Prodigy). El resto del reportaje queda reservado para detallar la operación de la Guardia Civil para pescar camellos y exhaltadores entre el público del evento. El resultado es demoledor, porque obviamente eso no es un festival sino un nido de delincuentes: de los más de cuarenta mil asistentes al festival, la impresionante y desbordada cantidad de tres personas fueron detenidas por venta de drogas (detallando qué tipos con pelos y señales) y media docena por posesión. Por alteración del orden público, cinco personas. Un alarmante porcentaje de delincuentes asistió pues al Monegros: un 0,0375%. Se podría decir que quizás hubiera muchos más, pero entonces, o todos disimulaban muy bien, o la benemérita es un desastre en sus operaciones. O sencillamente, no había tantos delincuentes más.
Parece que cuesta entender que pueda haber una gran mayoría de amantes de la electrónica que no tienen especial interés en hacer doping para estimularse con lo que les gusta, con ir simplemente a bailar o a escuchar música. Sí, música. Esa que debería ser suficiente para tener un subidón natural. Como cuando los Rolling Stones actúan y hacen vibrar al público, el mismo subidón, igual de limpio. Porque en los conciertos de los Rolling los subidones son limpios, ¿verdad? ¿o no...?
Lo que queda claro es el sesgo y la manipulación en la información: el oyente debe identificar, una vez más, "festival de música electrónica" con "drogas, altercados y mal rollo". Así seguirá girando la rueda, para que algún ente siga con su misión de conducir y educar a las masas sobre qué es cultura y qué es alevosía, sobre qué es legítimo sentir y vivir y qué debe ser evitado. Que quede clara la diferencia entre estar sobre la Tierra y vivir en una caverna. Que quede claro qué ir a comprar en las tiendas y qué no tocar siquiera porque contamina. En el Festimad o el Viñarock nadie fuma porros, pero en el Monegros o el Techno Parade todos se ponen de pastillas. Eso es así y punto pelota. Luego se preguntarán
el por qué de algunas cosas.
Sonando ahora mismo: The Prodigy - Spitfire (le duela a quien le duela)
Etiquetas: proselitismo y demagogia
[Enviado por
Anónimo]
[29 julio, 2006 20:38]
[Enviado por
Villaykorte]
[30 julio, 2006 03:00]
No sé si estoy jodido o alegre por lo de Landis; por una parte estoy alegre porque parece que cada día es más difícil doparse, pero estoy profundamente jodido por la etapa de Morzine, ese exnemonita llegó a conmoverme.
[Enviado por
Anónimo]
[01 agosto, 2006 20:09]
Y que los deportistas cuando los cogen tienen un morro que se lo pisan, ¡casi parece como si no hubieran hecho nada malo!
¿Por qué está actitud?
Después de pensarlo, creo que en el mundillo del ciclismo deben pensar algo así: "Todos se dopan, si yo no me dopo corro en inferioridad de condiciones."
Cuando todo el mundo hace trampa, la trampa se convierte en norma.
(Toma ya la frasecita que me ha salido)
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