Música contemporánea, pero música música
Una pieza de corte completamente contemporáneo. Disonante, abstracto, lejos de las reglas del ritmo, la melodía y la armonía que de pequeños nos enseñaban con las obras de, pongamos como ejemplo trivial, Mozart, y que se suponían gran parte del atractivo que ofrece la música música. Pero los más puristas siguen reconociendo ésto, y las miles de corrientes musicales "cultas" del siglo XX en adelante, y la pieza 4' 33" de John Cage, y la obra de compositores de los que nadie oyó hablar nunca, como música música. A lo demás, cierre en banda y rechazo por sistema.
La primera regla es muy simple: mientras lo toque una orquesta y no haya enchufes de corriente cerca, es música música, sea lo que sea. Lo demás no. La segunda es muy simple también: una obra es mejor cuanta menos gente la escuche.
Lo del tocho de pedantería que señalaba antes de Noguera (Cage tampoco se quedaba atrás, pero al menos su mente era mucho más abierta a respetar todas (TODAS) las posibilidades musicales) era intencionado. Sigo sin entender cómo ahora que en la música todas las reglas que la encorsetaban están completamente rotas, ahora que por tanto la música es más libre que nunca, ahora que hasta la propia industria de la música, el trampolín que destruyó el elitismo que la rodeaba, se tambalea también y está obligada a adaptarse o a morir, siguen unos pocos encerrados en su purismo, dando explicaciones que nadie comprende (supongo que intencionadamente para que nadie las comprenda), y emitiendo juicios sumarísimos al respecto, del tipo "menos mal que estamos nosotros para subir la media entre tanta mierda", "asumimos que sólo una minoría bien ilustrada de artistas y de receptores puede cargar el peso de la cultura", o "tanta variedad creativa sin reglas es perjudicial para nuestra propia variedad creativa sin reglas". Explicaciones que, contra toda sorpresa, nadie que se vea mínimamente despreciado puede aceptar ni le va a convencer de nada.
Pues ahí se quedarán los puristas, encerrados en su torre de marfil, mientras no rompan ese cúmulo de paradojas: considerar por un lado que lo que llega al gran público ignorante sólo es basura y que ellos no se prestan a eso ni permitirán que ocurra, y por el otro lado quejarse del bajo nivel cultural de las masas que no quieren saber nada de reconocimientos a su labor. Y esa soberbia de pensar que ellos pueden componer lo que quieran y como quieran pero los demás no porque si lo hacen los demás es sólo para quitarles protagonismo a ellos.
Es normal que casi nadie quiera saber nada de la autoproclamada cultura con mayúsculas. No ya porque no venda y no se deje vender, que es otro debate, sino porque quizás es una buena idea, si se quiere realmente enriquecer el universo cultural y no seguir abriendo la brecha que los separa del resto del mundo, acercarse al gran público de manera algo más respetuosa, accesible, generosa y positiva. Hacer ver que lo que hace cada artista se propone, pero no se impone, que lo que se trata de imponer con márketing responde a otros motivos y es realmente, lo crean o no, sólo una pequeña parte de lo que se escucha en todas partes. Y bajarse del caballo de una vez, que la plebe no muerde.
Sonando ahora mismo, aunque a algunos no les parezca música música: Black Sabbath - War Pigs
Etiquetas: coros y danzas, cutre-audio-crítica
[Enviado por
Luisru]
[26 abril, 2007 00:01]
Es cierto que muchos artistas se empeñan en ser abstrusos porque sí, pero el público también debe esforzarse un poquito y no quedarse únicamente en lo más digerible.
[Enviado por
Cristiano]
[17 febrero, 2010 11:31]
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